TIPS DEL MES… Administración por Valores

LA ADMINISTRACIÓN POR VALORES

La “Administración Por Valores” o APV se divide en tres fases principales.

Fase 1: Aclarar nuestros valores, propósito y misión.

Fase 2: Comunicar nuestra misión y nuestros valores.

Fase 3: Alinear nuestras prácticas diarias con nuestra misión y nuestros valores.

Lo que debe hacer una empresa para implementar un proceso de APV, es definir sus valores y hacer de estos valores la piedra angular de toda actividad que realice la organización. Se recomienda definir 3 valores que serán los más importantes para vivirlos a diario en la empresa. Arriba de este número sería complicado para cumplirlos todos de forma vivencial y menos le faltaría sustento al mismo concepto vivencial.

Luego de identificar los tres valores principales de la empresa, empieza la segunda fase, la cual se dirige principalmente a comunicar estos valores los cuales se recomiendan hacer partícipe a todo el personal para escogerlos y así los mismos los adoptaran y se comprometerán en aplicarlos. Es importante definir con claridad la Misión, Visión y Valores con los cuales la empresa trabajará en adelante.

Es necesario aclarar que de nada sirve identificar los valores de una empresa si estos no se van a poner en práctica. Es por eso que el proceso de APV toma tiempo y requiere de un verdadero compromiso.

El éxito de este proceso y de crear una cultura basada en valores, depende en gran parte del ejemplo por parte de los altos directivos y mandos medios y es a este fenómeno que se le denomina “Alineación”.

La etapa de alineación significa alinear los valores prioritarios de las organizaciones de acuerdo a la actitud del personal y necesidades de la empresa.

Es importante  implementar, es decir “predicar con el ejemplo” y seguir adelante en el proceso de manera que el mismo se convierta en una herramienta imprescindible en una organización y en la vida diaria.

PUNTOS CLAVES

  • La Administración por Valores es una herramienta de gestión gerencial y organizacional que basa su esencia en aplicar una cultura de valores dentro de una organización que ayude a los miembros de la misma a alcanzar resultados.
  • Básicamente esta herramienta ayuda a descubrir las fallas que no permiten que una organización progrese de una manera integral y eficiente. Así mismo, en base a este descubrimiento, con la Administración de Valores se logra analizar y definir los valores que van a marcar la pauta en la realización del trabajo de los empleados en torno al servicio interno y externo.
  • Al definir estos valores, el proceso de APV inicia basándose en el compromiso de todos primero por aceptar estos valores como propios (compromiso personal) y llevarlos a la práctica en todo momento.
  • Sin embargo, el proceso es bastante difícil. Tratándose de una cultura de valores en su inicio y un proceso de descubrimiento, aclaración de valores (misión y visión) y comunicación de los mismos con todos los miembros de la organización desde los altos rangos hasta los departamentos que se encuentran en los lugares más bajos de la escala jerárquica.
  • Tratándose de una cultura de valores, la Administración por Valores se basa en la identificación clara de los mismos y la puesta en práctica constante.

APLICACIÓN DENTRO DE LA EMPRESA

Como en todo proceso, la APV requiere de un tiempo estipulado para realizarse en cada una de sus fases, por lo que es necesario que cada uno de las personas que trabajan dentro de la organización se comprometan a dar lo mejor y esforzarse para lograr el cambio que genere los resultados que colocarán a la empresa, a los empleados y a los clientes en posiciones de “ganar-ganar”.

Para su aplicación es necesario seguir las etapas y la metodología estipuladas y utilizar el tiempo necesario. Esto no quiere decir que la APV es una herramienta que va a retrasar las actividades de la empresa.

La Administración por Valores implica la participación de todos los miembros de la organización, en la elección de los valores a promover, lo cual permite que el personal se sienta parte integral de la empresa y asuman con ánimo, compromiso y responsabilidad estos valores y ponerlos en práctica en todo momento.

Esta forma de administración considera el elemento humano como un recurso indispensable que impulsa a que se dé un cambio positivo a nivel individual, elevando la calidad de vida, y es esta calidad de vida que se vé reflejada en el trabajo mismo de la organización, de forma tal que sea compatible con las perspectivas planteadas y las correspondientes metas de rendimiento y excelencia.

Las relaciones que la organización tiene con clientes y otros entes, mejoran constantemente, pues se brinda calidad de servicio, constancia y rapidez.

- Ken Blanchard. Autor de “Administración por Valores”

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